No es activismo, es ciudadanía

Si preguntamos a alguien por la calle ¿qué es ser ciudadano?, seguramente nos conteste que vivir en una ciudad. Es la lógica común cuando nunca hemos oido hablar del origen de este concepto. La ciudadanía es el ideal sobre el que se sentaron las bases de la democracia ateniense hace ya más de 2.500 años y que tras su caída, no fue recuperado hasta finales del siglo XVIII, durante la Ilustración o Revolución Liberal (nuestra herencia más reciente).

Ser ciudadanos significa adquirir un estatus de plena igualdad entre nosotros sin importar nuestra raza, origen, color, religión, clase social o cualquier otro aspecto. Esa igualdad se cimienta en lo que conocemos como Estado de Derecho, a través de un texto que llamamos Constitución, dónde se recogen las normas fundamentales de convivencia (derechos, deberes, libertades, etc) que son extensibles mediante lo que conocemos como Ley.

Es necesario recalcar que Estado de Derecho no es sinónimo de democracia. En una democracia, el marco de convivencia y las leyes (de las que hablabamos antes) son determinadas por el conjunto de ciudadanos, directamente o a través de delegados. El grado de democracia de un país se puede medir teniendo en cuenta los mecanismos de toma de decisiones (directos, participativos o representativos) que se hayan estipulado en su Constitución y en su Ley. Por lo tanto, sería perfectamente posible constituir un Estado de Derecho dentro de un sistema totalitario (no democrático). Es importante entender la diferencia entre ambos conceptos.

Su principio es: gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Artículo 2º de la Constitución de la 5ª República Francesa
(inspirado en el discurso de Abraham Lincoln en 1863, Gettysburg)

Entonces, cuando hablamos de activismo, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente? ¿qué diferencia hay entre ser ciudadano y ser activista? Partiendo de que muchas veces se asocia el concepto de ciudadanía “activa” al conjunto de activistas, también sería interesante cuestionar si puede existir la idea de ciudadanía “inactiva” y si es así, ¿qué entendemos como tal?

Personalmente creo que hay que ejercer la ciudadanía para ser ciudadano y que no basta con tener un documento que te acredite como tal, ya sea un DNI o un pasaporte. Por consiguiente, podríamos englobar dentro de ciudadanía “inactiva” a toda aquellas personas que no son conscientes de su condición de ciudadanas. Sin esa consciencia es bastante complicado que alguien tome partido en los temas colectivos que le afectan como individuo. En cambio, cuando se toma consciencia y se ejerce plenamente la ciudadanía, la Constitución y las leyes pasan de ser una imposición a convertirse en el fruto de la razón y la deliberación.

Aunque en la actualidad es bien cierto que tanto la Constitución como la Ley son más una herramienta de bloqueo de la ciudadanía que una garantía de la misma, el problema no reside en su existencia sino en su contenido. Muchas leyes no tienen “forma de ley”, es decir, que quienes las han formulado no han tenido en cuenta a todo el conjunto de la población, legislando para beneficiar a terceros o en su propio interés. Pero eso no quiere decir que se haya de abolir el Estado de Derecho, sino que hay que devolverle la función para la cual fue originalmente concebido: ejercer la ciudadanía.

Pepe

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