Are u fracking to me?

La fracturació hidràulica o fractura hidràulica (en anglès “hydraulic fracturing” o “fracking”) és una tècnica per possibilitar o augmentar l’extracció de gas i petroli del subsòl. El procediment consisteix en la injecció a pressió d’algun material en el terreny, amb l’objectiu d’ampliar les fractures existents en el substrat rocós que tanca el gas o el petroli, afavorint així la seva sortida cap a l’exterior. Habitualment el material injectat és aigua amb sorra i productes químics, encara que ocasionalment es poden emprar escumes o gasos.

A causa de l’augment del preu dels combustibles fòssils, que ha fet econòmicament rendibles aquests mètodes, s’està popularitzant la seva ocupació en aquests últims anys , especialment en els Estats Units d’Amèrica.

Existeix una gran controvèrsia sobre el perill mediambiental derivat d’aquesta tècnica, ja que a més d’un enorme consum d’aigua, és habitual que juntament amb la sorra s’incloguin multitud de compostos químics, la finalitat és afavorir la fissuració o fins i tot la dissolució de la roca, i que contaminen tant el terreny com els aqüífers subterranis (veure apartat de notícies per a consultar accidents relacionats).

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Are u fracking to me?

Nuestra salud está en venta

La salud de una persona viene determinada por la suma de una serie de factores. Principalmente, por la genética, la alimentación, el entorno medioambiental y el entorno socioeconómico.

Mercantilizando los recursos naturales, las fuentes de energía, el suelo público, la vivienda y un largo etcétera hemos degradado nuestro entorno socioeconómico a unos niveles de desigualdad e injustícia nunca vistos hasta el momento. Si a esta situación le añadimos un medio ambiente cada vez más dañado por la industralización y el sobreconsumo, nuestra única esperanza pasa por garantizar una sanidad universal, pública y de calidad.

Hasta ahora hemos ido sobreviviendo gracias al Sistema Nacional de Salud (SNS) pero últimamente, estamos siendo testigos de su desmantelamiento. Nuestra clase política, escudándose detrás de criterios de rentabilidad, quiere privatizarlo y convertir la salud de las personas en un negocio.

Según Fátima Brañas, vocal de la asociación de facultativos AFEM, “la privatización de la sanidad pública no ha demostrado ser más barata y sí ha demostrado disminuir la calidad de la atención al paciente”. No es la única voz crítica con el plan de privatización. Los jefes de servicio de los hospitales públicos madrileños también opinan lo mismo.

Aparte de las declaraciones de los profesionales del sector, las comparativas de gasto a nivel europeo nos demuestran que nuestra sanidad pública es claramente una de las más rentables de la Europa occidental. Si todo esto es cierto, ¿por qué ponen tanto empeño en hacernos creer que la privatización es la solución a todos los males?

Pues muy sencillo. Quieren hacer el negocio del siglo y si es con nuestra bendición, mucho mejor. Ya han usado la misma fórmula en privatizaciones anteriores como la luz o la telefonía y siempre ha dado muy buen resultado.

A estas alturas de la película, el discurso de los mercados y la libre competencia debería sonarnos a disco rayado. ¿Alguien ha notado algún abaratamiento en su recibo de la luz? Yo tampoco.

Permitir que sectores básicos para la sociedad como la energía, la sanidad o la educación estén en manos privadas es permitir la aparición de un poder no democrático que nos controle. ¿Realmente es eso lo que queremos?

Pepe

PD: Para tener más información sobre el tema os recomiendo leer el libro “La sanidad está en venta” de la editorial Icaria.

Nuestra salud está en venta